“El Parcito” y sus cuecas con moño… Bajo etiqueta Alerce

Los nombres jóvenes que renuevan la cueca

La mezcla de sonidos y el rol más activo de la mujer son parte de los nuevos aires del género. Estas son las claves de la cueca 2.0.

por Manuel Maira

No hay señal alguna que ayude a adivinar que los cinco jóvenes sentados en torno a la misma mesa son músicos folclóricos. Karen Alfaro (29) lleva una cortísima mini que deja ver sus piernas forradas en medias negras, y Leslié Picarte (22), su compañera de grupo en Las Capitalinas, se parece mucho más a Björk que a Margot Loyola. Juan Pablo Villanueva (33) es el único hombre, y por su look es más fácil asociarlo a una productora audiovisual que a un respetado grupo de cuecas como es La Gallera, donde canta y toca la guitarra como si lo suyo fuera el rock. Todos fuman, menos El Parcito, dos veinteañeras de apariencia universitaria que comparten un schop helado antes de largarse a hablar de lo suyo.

En el Bar Catedral las meseras terminan su trabajo de la hora de almuerzo, mientras algunos clientes estiran la sobremesa mirando de vez en cuando al grupo reunido para la foto de este artículo. Ese martes 14 de septiembre, se cumplían 15 años desde que Los Tres grabaron en Miami un disco Unplugged para MTV, que de no haberse editado, dicen, ninguno de los músicos estaría ahora hablando de cuecas. “En ese tiempo escuchaba mucho Nirvana y de repente vi a un grupo rockero como Los Tres haciendo cuecas de Roberto Parra. Ahí dije ‘debe haber más cosas’ y partí buscando”, cuenta Juan Pablo. “Fue súper estimulante ver a un grupo de rock chileno validando la cueca, era sentir tus propias raíces”, dice Karen, y todos en la mesa asienten para reivindicar el tradicional género que hoy desarrollan con una mirada fresca.

Porque esta nueva generación, algo así como los cuequeros 2.0, se nutrieron en partes equivalentes de clásicos locales como Los Chileneros y Hernán “Nano” Núñez y de créditos globales como Chuck Berry, Los Beatles, The Ramones o Björk. “La cueca ya no es rígida, dio un paso hacia el futuro. Nosotros nos apropiamos de ella a nuestra manera, porque no tuvimos contacto con los caballeros de la Vega o del Matadero. La tocamos como si fuera rock and roll”, dice Juan Pablo sobre la propuesta de La Gallera, banda que promedia 27 años y que acaba de debutar con un disco producido por el ex Pettinellis y actual Inti Illimani, Camilo Salinas, y el miembro de Chancho en Piedra, Pablo Ilabaca.

“Nacimos y vivimos en la ciudad y eso indudablemente nos separa de esa asociación de mucha gente que cree que la cueca es sombrero, espuela, poncho y caballo. Se han ido derribando esos prejuicios”, cuenta Karen, de Las Capitalinas, cuarteto femenino apadrinado por la respetada cuequera María Esther Zamora, y agrega que su sonido tambié tiene de pop, rock y hasta electrónica. Desde su formación en 2001, el grupo acumula cuatro discos, que les han servido para elevarse como uno de los buenos ejemplos de la creciente cantidad de mujeres que se han sumado al movimiento. “Antiguamente la mujer sólo participaba del baile y tocaba el pandero, pero ahora hay muchas mujeres haciendo cueca. Hasta el ‘Nano’ Núñez escribió cuecas para nosotras”, dice Karen.

Jóvenes con raíces

En un taller de cuecas en Balmaceda 1215, Patricia Díaz (27 años, fanática de Queen y Los Beatles) conoció a Claudia Melo (19 años, ex integrante de una banda de covers de Led Zeppelin y AC/DC). La pasión por la cueca las llevó armar El Parcito, grupo que a un año y medio de sus inicios tiene listo un primer disco, El parcito y sus cuecas con moño. Con los respetados cuequeros Mario Rojas -ex De Kiruza- y Luis Castro -Los Chinganeros- como padrinos, la dupla elaboró un álbum que aparece en tiendas en estos días bajo etiqueta Alerce, con la gracia de recuperar canciones nunca antes registradas. “Son cuecas que sólo se han mantenido por tradición oral, sólo se las saben algunos viejos y corrían el riesgo de perderse. El hecho que las interpreten mujeres jóvenes les da automáticamente otro toque”, explica Patricia.

El Parcito es parte de una camada de nuevas cuequeras que, además de Las Capitalinas, incluye a nombres como Las Torcazas, Las Niñas y Las Primas. “Es muy motivante ver que existan más grupos y más lugares donde ver, tocar y bailar cueca. Aunque el movimiento es nuevo, hoy la cueca ha pasado a ser transversal”, opina Leslié, de Las Capitalinas.

El circuito cuequero está concentrado principalmente en Santiago Centro. Lugares como La Casa de la Cueca y el Club Comercio Atlético, en el barrio Matta, y el Bar Catedral con sus exitosos ciclos Cuecas en Llamas, son algunos de los reductos que mantienen vivo el movimiento durante todo el año. Incluso la cueca ha invadido lugares no habituados a recibirla, como el club de salsa, La Habana Vieja y El Huevo, de Valparaíso. “Se le está perdiendo el miedo a disfrutar la cueca, que estaba antes asociada solamente al campo o a los bajos fondos. La gente está entendiendo que la cueca hoy es mucho más que La consentida”, explica Patricia, de El Parcito.

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