Ricardo García, creador del sello Alerce y del Festival de Viña del Mar

Ricardo García

Rebelde con Causa

Hombre clave de la contracultura pinochetista. Promotor por excelencia de la vía chilena al rock & roll, y una década más tarde de una canción necesaria, la de conciencia. ¿Qué tuvieron en común la Nueva Ola con el Canto Nuevo? Un tipo que hizo realidad la trillada metáfora de la guitarra y el fusil, transformando a la música chilena en un reducto de la resistencia a la dictadura.

Por Sergio Benavides y Sebastián Montecino | Fuente: La Nación

El 10 de septiembre de 1973 Ricardo García estaba en cama. Una gripe no lo dejó hacer su programa en la Radio Corporación. Mientras en diversos lugares del país comenzaban los movimientos previos al golpe, un viejo amigo fue a visitarlo: Víctor Jara. La ocasión, según cuenta la esposa de García, fue aprovechada para hacer una entrevista. Lo que ignoraban ambos, era el papel de mártir que la historia tenía deparada al cantante y que ese sería el último registro de su voz. Al día siguiente, Jara era detenido y poco después asesinado. García, que a pesar de la gripe decidió ir a trabajar, fue bloqueado por carabineros y volvió a su casa. Días más tarde se enteró de la muerte de su amigo por la radio. Sintió una profunda tristeza. Recordó desconcertado las palabras de elogio que Jara usó para referirse a los militares.

García vino al mundo como Osvaldo Larrea. Construyó su fama como dejota en el programa “Discomanía“, legado que recibió de Raúl Matas tras su partida a Estados Unidos. Promotor ferviente de la canción popular, acumuló en su historia personal varios hitos de los últimos 40 años de la música chilena. Creó el Festival de Viña, el primer festival de la Nueva Canción Chilena y tuvo un rol fundamental en la factura y desarrollo de la Nueva Ola.

En la televisión, generó un espacio que traspasó generaciones: “Música Libre”. Y aunque años más tarde el veto fue una condición con la que tuvo que aprender a convivir, no se buscaba enemigos. César Antonio Santis, animador y número fijo de la era pinochetista, lo reemplazó en “Música Libre”. Pero a García no le importaba y, pese a las puertas que se le cerraban y que lo alejaban cada vez más de los circuitos rentables, se declaró “admirador” de esa joven promesa de la TV.

Fue principalmente un hombre culto ligado a la radio y a la música. Cuando en 1963 Radio Minería lo envió a cubrir el funeral de John Kennedy, realizó una serie de entrevistas a los testigos del asesinato en Dallas. A su regreso, trasmitió un programa documental con ellas, pero cuando unas semanas después quiso hacer una copia para su discoteca personal, se encontró con que las cintas habían sido borradas. De ahí nació un hobby que cultivaría por años: la de coleccionar grabaciones de hechos históricos. Cuando el material acumulado era considerable, se decidió a hacer un programa. El primer capítulo fue dedicado a la Guerra Civil Española y se trasmitió por Radio Corporación. No hubo otros. Tras el golpe, Ricardo García, identificado públicamente con la Unidad Popular, fue vetado de todos los medios y su carrera como dejota se fue al tacho de la basura.

Ya sin trabajo en la radio asistió a la desaparición por decreto del movimiento musical al que tanto había contribuido. Mientras las zampoñas y charangos eran prohibidos por evocar conceptos marxistas, la Dicap desaparecía y los artistas de la nueva canción Chilena eran asesinados, se perdían en el exilio o ya no podían tocar en público. Entonces eligió una batalla que podía pelear y creó en Sello Alerce en 1975. El dinero acumulado, según cuenta Jorge Osorio en un libro sobre el locutor, sólo le alcanzaba para cuarenta horas de grabación. Se la jugó con dos grupos: Chamal y Ortiga dando inicio al movimiento del Canto Nuevo.

EL CONTRABANDISTA DE TROVAS

A pesar de que los discos no fueron censurados, su afición no pasó desapercibida ante los servicios de seguridad de la dictadura. Tempranamente, la CNI comenzó a seguirlo. Y aunque, según cuenta Gloria Trumper (su esposa), trataron de encontrarle problemas por impuestos y otros resquicios, nunca allanaron su casa. Vivían con el miedo al asecho, pero sólo una vez fue detenido. En 1981 lo sorprendieron en el aeropuerto con una importación de discos de Silvio Rodríguez. Fue acusado de violar la Ley de Seguridad Interior del Estado. La benevolencia de los jueces, que escucharon y leyeron detenidamente las letras del trovador cubano, hizo que la demanda no pasara a mayores. “Creímos que lo desaparecerían, pero no pasó. Los hijos de algunos jueces tenían los discos de Silvio, lo que ayudó también”, cuenta su esposa. Igual debió pasar una noche en la cárcel, pero para su fortuna los gendarmes lo reconocieron y para protegerlo lo colocaron en una celda en solitario.

Su buena estrella lo seguía como su fama. Una cercana piensa que en los altos mandos alguien le daba una mano. García era un hombre público. Todos los adolescentes que amaron a Elvis Presley y a sus emuladores locales lo veían como a un ídolo. En su época de dejota era tal el fanatismo de sus seguidores que un día una admiradora decidió que si no era de ella, él no sería de nadie. Lo buscó de noche en la radio. De la cartera sacó un arma y apuntó: “Si no sigues conmigo, te mato”. De pronto sonó el timbre que indicaba la hora de leer el boletín de noticias. García se dio vuelta y se fue al estudio. Ese segundo de desconcierto sirvió para que sus colaboradores redujeran a la desequilibrada. Incluso, cuando el seguimiento de la CNI se hizo descarado y rutinario, su simpatía hizo que más de una vez terminará bebiendo con los agentes unos tragos en la Taberna Capri.

Así era García. Sin que el miedo lo paralizara trabajó por sus sueños a través de la música, y para su fortuna el oficialismo se limitó a tenerlo vigilado. También escribió para las revistas “La Bicicleta” y “Apsi”, entre otros, desde donde estampó sus opiniones con valentía y un idealismo que según sus cercanos rayaba en la ingenuidad. Contribuyó con sus acciones a mantener el legado artístico de los setentas, ese que casi desaparece a fuego y sangre tras el golpe. Soñaba con un Chile en paz consigo mismo. “De repente los chilenos volverán a compartir y a discutir sin armas en la mano”, escribió en las postrimerías de su vida. El destino quiso que alcanzara a disfrutar unos pocos meses de la democracia tan difícilmente ganada. En julio de 1990, en mitad de un viaje a Cuba que realizaba con su mujer, murió de un infarto. La noticia impactó en todos los niveles del mundo artístico. El primero en dar el pésame a la viuda fue Silvio Rodríguez. Sus cercanos, que colaboraron en repatriar sus restos, no encontraron ninguna de las trabas burocráticas que normalmente acompañan estos trámites. Los funerales fueron multitudinarios, entregando un póstumo reconocimiento a un hombre que pese a las dificultades y a la persecución política, se convirtió en uno de los más importantes promotores de la música chilena del siglo pasado.

Domingo 31 de diciembre de 2006

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3 respuestas a Ricardo García, creador del sello Alerce y del Festival de Viña del Mar

  1. ROMEO BADER MASSU dijo:

    QUE MAS SE PUEDE DECIR DE RICARDO GARCIA, UN HOMBRE EN TODO EL SENTIDO DE LA PALABRA,QUE FUE EL PILAR DE LA NUEVA OLA COMO ASI DE LA NUEVA MUSICA FOLCLORICA LA VERDAD PARA MI FUE UN HONOR HABERLO TENIDO COMO AMIGO CON TODA LA SENCILLES QUE LO CARACTERIZABA ERA TAN AMABLE CON TODOS LOS QUE LO CONOCIMOS YA SEA EN UNA RADIOEMISORA O EN LAS GIRAS DE DISCOMANIA POR TODO EL PAIS Y QUE TUVE EL GUSTO DE PARTICIPAR COMO INTEGRANTE DE LA ORQUESTA DE LOS RAMBLERS POR ESOS AÑOS SESENTAS EN FIN CREO QUE MERECE SER RECORDADO COMO EL PERIODISTA DEL SIGLO 20 Y EL MEJOR DISKJOKEY DE TODA LA EPOCA DE LA MUSICA DE ROCK DE LA NUEVA OLA DE CHILE E INTERNACIONAL. ESTA ES UNA REFLEXION QUE DEDICO A SU MEMORIA. DIC. 2010

  2. Danixza dijo:

    indagando en la vida de sexual democracia para realizar un trabajo me entere que estaban en el mismo sello discografico que ricardo garcia lanzo,
    nunca pense que tan grande personaje de la historia chilena tenia que ver detras de ellos, y empese a indagar mas del asunto
    y cada vez mas me senti ignorante de la historia chilena, de mi propia tierra de lo que yo misma escucho y del cual el fue gran parte.

  3. Nelda Andrade Cortez dijo:

    Fue una alegría cuando encontré en Google a Ricardo García y todos los detalles de su vida.
    Lo conocí cuando era adolescente allá por los años 59- 60 y el hacia Discomanía en la Radio Minería. Sus fans conversábamos sin problemas con él, pués era una persona muy accesible, decente, respetuoso, culto.
    Las radios en Chile le deben mucho a él, pués creó un estilo dentro de la locución y Discjockey que fue muchas veces imitado, pero jamás superado.
    Toda su carrera está llena de cosas únicas e importantes que el realizó, siendo pionero en innúmeras actividades.
    Nadie como él le dio tanto apoyo a los artistas folklóricos chilenos, tanto de la música tradicional como los que en esa época aparecieron como Victor Jara, Isabel y Angel, Rolando Alarcón, etc.
    Nadie como é animó el Festival de Viña o el Festival de la Nueva Canción Chilena, con tanto estilo y elegancia( que falta les hacen esos atributos hoy a los animadores chilenos, que se pusieron tan vulgares).
    Nadie como el hizo tan bien el programa Música Libre.
    Yo vivo hace mas de 30 años en Brasil y cuando supe que el había muerto pensé ya con la madurez de ahora: Qué pena!, Chile perdió un gran hombre.
    Felicitaciones a la Sra. Gloria (a la que tantas veces le compré discos en su negocio) y a su hija Viviana por dar continuidad al trabajo de nuestro inolvidable Ricardo García.

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