Víctor Jara Sinfónico. Nunca me había pasado algo así

Anteriormente habíamos compartido el artículo que escribió Carol Online sobre la obra Víctor Jara Sinfónico, estrenada en Concepción a comienzos de mes. Hace dos días encontramos otro emotivo relato, esta vez escrito por Melissa Vargas. El texto puede leerse directamente desde su blog mediante el siguiente enlace: Víctor Jara Sinfónico. No olviden leer los comentarios, pues algunos músicos de la orquesta han dejado allí su huella. A continuación el texto de Melissa.

Víctor Jara Sinfónico

NUNCA ME HABIA PASADO ALGO ASÍ

Por Melissa Vargas | Fuente: Aquí se encajó mi canto | Foto: Marsot

Hoy fui al concierto Víctor Jara Sinfónico, en el Teatro de la Universidad de Concepción. Hace tiempo ya sabía que sería el 10 de Noviembre, mi pololo me había informado, pero dudábamos poder ir por el precio de las entradas, gracias a Dios que escuchó nuestros ruegos hubo precio especial para estudiantes y pudimos asistir.

Platea, segunda fila y la orquesta en pleno ante nosotros tras el telón. Para comenzar proyectaron un video con la imagen de Víctor Jara cantando la hermosa Te Recuerdo Amanda para que recordáramos quién era el compositor de todo lo escucharíamos después y fue el toque ideal para dar ambiente al teatro.

Fueron sólo catorce canciones, excelentemente escogidas, quizás sólo hubiese hecho un cambio. Inició el concierto con Charagua y la emoción se apoderó de mí de inmediato y no me abandonó hasta que terminó la presentación, incluso todavía siento algo en el pecho. Como esa sensación de suspiro contenido, de llanto ahogado o de grito repremido. Es que la perfección del sonido se agradece, que escogieran un solista que llevaba el orgullo de cantar a Víctor Jara a flor de piel; desde nuestros puestos se lograba ver cómo sus ojos brillaban y cómo su pecho se inflaba y sin poseer una gran voz pudo con el sentimiento llegar al público.

Te Recuerdo Amanda fue la segunda de la serie y pudimos apreciar al coro femenino y al masculino interpretando la que es quizás la obra más conocida de Jara. Después, una de mis favoritas, Cuando Voy Al Trabajo que simplemente hizo que se me erizara la piel y comenzamos a familiarizarnos con la voz de Manuel García, que incluso tiene un parecido físico con Víctor Jara.

Luego vino El Cigarrito y yo no podía evitar cantar en forma imperceptible cada una de las hermosas letras tan magistralmente instrumentalizadas.

Quedé tremendamente sorprendida con Qué Saco Rogar Al Cielo que fue la más enérgica gracias al gran sonido de percusión.

Luego vino Manifiesto, que fue la obra que terminó de enamorarme de la música de Víctor. Creo que ése fue el punto más bajo del solista, sin salir de ninguna forma mal, pero sin llegar a la notable interpretación de, por ejemplo, Pedro Aznar de este maravilloso tema que termina diciendo “canto que ha sido valiente, siempre será canción nueva”. Debe ser por eso que sigue tan vivo Víctor Jara en los corazones de tantos chilenos y extranjeros que entendieron su lucha y la nobleza de sus ideales.

Con Plegaria A Un Labrador termina la Suite Nº1 con el aplauso cerrado de todos los presentes y con las ganas de gritar el amén final de la canción. Sin lugar a dudas es ésta una de las más grandes obras de Víctor Jara, tan reconocida en sus tiempos como en estos nuevos tiempos.

La Suite Nº2 comienza con La Partida, sigue con El Aparecido que tal vez es la única en la que esperaba un poco más musicalmente, porque los coros y el solista estuvieron soberbios.

Se vino Angelita Huenumán junto a mi segundo momento de absoluto recogimiento de la noche, porque inevitablemente esta canción es para mí imagen pura y quizás también para Manuel García que tejía imaginariamente con sus manos.

Paloma Quiero Contarte continuó para que el nudo en mi garganta continuara allí y mi respiración siguiera entrecortada por la alegría de estar presente en aquel lugar, envuelta por la música, por cada instrumento, por las voces de más de 60 hombres y mujeres. Siempre estar vuelto hacia afuera para cuidarse por dentro…

Luchín, tocada como canción de cuna, sin dejar que la mente se abstrayese de la realidad de tantos niños que sufren, relatada con armonía, simpleza y maestría.

El coro femenino se lució con Lo Único Que Tengo. Quién me iba a decir a mí, que yo me iba a enamorar, cuando no tengo un lugar en la tierra.

La última canción elegida fue El Derecho De Vivir En Paz que, no entiendo bien porqué, nunca me ha gustado mucho y hubiese sido la única que habría canjeado por Deja La Vida Volar o por El Arado.

El aplauso final debe ser uno de los más largos que he escuchado en mi vida, cientos de manos agradeciendo la emoción, la experiencia, la elegancia, la perfección, el sonido, el ambiente. Yo agradecía sinceramente la idea, la emoción que veía en los rostros de muchos de los músicos, la lágrima a punto de brotar de los ojos de una contrabajista; sentía claramente cómo el solista tenía el corazón hinchado de orgullo, cómo los organizadores estaban con esa sensación de misión cumplida. Nadie quería moverse, pero aquí el ¡otra! no resultaba y resignándonos, comenzamos a dejar nuestros puestos mientras los músicos se retiraban también. De repente alguien gritó desde el balcón ¡Viva Víctor Jara! y varios respondimos ¡Viva!. Porque hoy lo sentí más vivo que nunca y porque pude ver que sigue presente en nuestra memoria, en el arte nacional y en los corazones de mucha gente.

Nunca me había pasado algo así.

Esta entrada fue publicada en Comentarios. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Víctor Jara Sinfónico. Nunca me había pasado algo así

  1. Lizandro dijo:

    Desde la distancia y escuchandolo por Youtube la misma sensación de emoción al escuchar cada canción de Victor Jara Sinfónico.

  2. Ricardo Vilchez dijo:

    Victor jara, ejemplo de Verdad, Justicia y Consecuencia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>