Chamal: un brindis con licor de oro

El siguiente comentario del concierto de lanzamiento del disco Sur y Canto de Chamal fue publicado en MUS y agregado al Blog que tiene Chamal en su sitio de MySpace. Son muy emotivas las referencia a Ricardo García, fundador de Alerce.

Chamal

Chamal: un brindis con licor de oro

Chamal
Cine Arte Alameda
Sábado 11 de noviembre
$2.500

Por Verónica San Juan | Fuente: MUS

“Vamos a sacar un sello y queremos que el primer disco lo graben ustedes” dijo Ricardo García a Jaime Chamorro un día de 1976. García, que estaba por fundar Alerce, jamás los había escuchado, pero como buen apostador tenía un dato seguro: Chamal jugaba a ganador. A petición del grupo, un lluvioso sábado de julio entró al colegio Notre Dame de la avenida Pedro de Valdivia en Santiago, y Chamal tocó para él. “Ah, no, esto hay que grabarlo”, fueron sus palabras, y poco tiempo después los músicos entraban al estudio para interpretar las treces canciones del LP Tierra de alerces.

Treinta años más tarde Chamal sigue vigente, Ricardo García ya no está para palmear en sus recitales (murió en Cuba en 1990) pero el sello creado por él acaba de editar su décimo disco: Sur y canto, una producción de que el conjunto estrenó el sábado 11 en el Cine Arte Alameda, frente a unos doscientos incondicionales. Es probable que entre el público hubiera unos cuantos que los vienen siguiendo desde la época en que tocaban en sindicatos, parroquias, ollas comunas, la peña de Nano Acevedo, teatros como el Cariola y el Caupolicán o el Café del Cerro.

Chamal optó por dividir su espectáculo en dos actos. En el primero interpretó doce de las diecisiete composiciones del nuevo disco, y lo hizo con el mismo fervor destilado en el estudio de grabación, aunque el estilo pedagógico de Jaime Chamorro fue un bono extra para aquellos que gustan de coleccionar datos discográficos precisos: que la antiquísima “Zamba resfalosa” forma parte del patrimonio dancístico de Chamal, que ésta es la primera vez que la graban y los músicos demuestran que fue una buena decisión. Que el vals “El Nazareno de Cahuach” (del chilote Moncho Yáñez) refleja el pago de las mandas que cientos de devotos hacen cada tercer domingo de enero o los días 28, 29 y 30 de agosto, y Chamal hace sentir esa devoción en el escenario con voces que parecen ir al ritmo de una peregrinación. Que “Mate amargo” es un vals uruguayo (de Carlos Bravo) exportado a Magallanes y a Chiloé, pero que nada tiene de amargo ya que es un tema instrumental de registro carnavalesco, que se intensifica con el armónico acordeón de Juan Aros, intérprete fundamental en el concierto.

Además de exhibir su repertorio de casi tres décadas, en la segunda parte del recital el grupo mostró las coreografías que ha diseñado para clásicos del cancionero de la isla como “La nave”, “El pavo” o “El gorro de lana”. Fueron más de veinte personas en el escenario, entre músicos y bailarines, a ratos animados por gritos campechanos que recuerdan que aquellas canciones nacieron cerca un fogón o a la luz de una vela con palmatoria y que se siguen cantando en los preparativos de un curanto, en medio de una minga o antes de salir a la mar. Seguramente Ricardo García habría aprobado este disco a ojos cerrados, y después sólo se habría acomodado en alguna butaca del Cine Arte Alameda para confirmar su decisión.

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Una respuesta a Chamal: un brindis con licor de oro

  1. luis ignacio ormaechea ercheverria dijo:

    Desde Espàña, la primera vez que les oi, me cautivaron…

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